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Abstencionismo, escolaridad y confianza en las instituciones, Rodrigo Salazar Elena y Benjamín Temkin Yedwab (2007), Política y Gobierno, 14 (1): 5-42

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Abstencionismo, escolaridad y confianza en las instituciones, Rodrigo Salazar Elena y Benjamín Temkin Yedwab (2007), Política y Gobierno, 14 (1): 5-42
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   Abstencionismo, escolaridad  y confianza en las instituciones  Las elecciones federales de 2003 en México .......... RODRIGO SALAZAR ELENAYBENJAMÍN TEMKIN YEDWAB* Resumen: En las elecciones federales de 2003 en México, los municipios con mayores niveles deescolaridad presentan menores niveles de participación electoral, contradiciendo una regularidadempírica detectada tanto en México como en las democracias en general. Para explicar este fenóme-no, los autores recurren a datos individuales de Latinobarómetro (ediciones 2000 y 2003), así comodel panel 2001-2003 de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas ( ENCUP ).En este trabajo se sostiene que los resultados agregados se deben a que los individuos con mayor grado de educación redujeron sus niveles de confianza en las instituciones políticas debido a meno-res niveles de aprobación del desempeño de estas instituciones, entendiendo el desempeño en sus di-mensiones relativas al comportamiento de la clase política y los resultados de sus acciones.  Palabras clave: abstencionismo, escolaridad, desempeño, confianza en las instituciones, elec-ciones en México.  Abstentionism, Schooling and Trust in Institutions:The 2003 Federal Elections in Mexico Abstract: The 2003 midterm federal elections in Mexico reveal that municipalities whose popula-tions score higher on educational attainment also exhibit lower voter turnout rates, thus contradict-ing an empirical regularity found in Mexico and in democracies, more generally. This article usesdata from the 2000 and 2003 Latinobarometro surveys and panel data from the 2001-2003 NationalSurvey of Political Culture and Citizen Practices ( ENCUP ) to explore the individual determinants of  VOL. XIV .  NÚM. 1 . I SEMESTRE DE 2007 . PP. 5-42 POLÍTICA  y gobierno 5 * Rodrigo Salazar Elena es profesor-investigador adjunto de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sedeMéxico, Carretera Picacho-Ajusco 377, Héroes de Padierna, C.P. 14200 México, D.F. Correo electrónico: rosencrantz-@flacso.edu.mx. Benjamín Temkin Yedwab es profesor-investigador de la misma institución. Correo electrónico: tem-kin@flacso.edu.mx.El manuscrito se recibió en abril de 2006 y fue aceptado para su publicación en septiembre de 2006.  this aggregate finding. It argues that this municipal-level result is a product of the fact that morehighly educated citizens reduced their levels of trust in political institutions. This study shows thatdeclining levels of trust were themselves a result of a drop in citizen assessments of institutional per-formance, where performance is operationalized as citizen evaluations of the political class and of the results of its actions.  Keywords: electoral abstentionism, schooling, performance, trust in institutions, Mexican elec-tions. A BSTENCIONISMO EN LAS ELECCIONES FEDERALES DE 2003 L as elecciones federales de julio de 2003 no fueron tan sorpresivas por sus resultadoscomo por el alto nivel de abstencionismo electoral que registraron. Aunque es cierto queeste proceso electoral no gozó del impulso a la participación otorgado por la concurrenciacon las elecciones presidenciales, el hecho es que se registró un incremento en la abs-tención en comparación con las elecciones intermedias de 1997. Por supuesto, la reducciónfue aún más marcada en relación con el proceso del año 2000 (véase el cuadro 1). 1 Es opinión común que el abstencionismo tiene consecuencias normativas indesea- bles para las democracias. Por una parte, se insiste en que el abstencionismo reduce lacapacidad de las elecciones para legitimar a los gobiernos y facilitar el desarrollo y ejer-cicio de la responsabilidad cívica (Mateo Díaz y Zovatto, 2005, p. 6). Por la otra, el abs-tencionismo incide sobre el funcionamiento del gobierno democrático, en la medida en la VOL. XIV .  NÚM. 1 . I SEMESTRE DE 2007 POLÍTICA  y gobierno 6 a rtículos 1 Entre 1964 y 1994 hubo 11 elecciones legislativas, de las cuales 6 coincidieron con la elección presidencial. En promedio, las elecciones concurrentes registraron una participación de 64.3%, mientras que el promedio correspondien-te a las elecciones no concurrentes es de 57.8% (calculado a partir de datos de Klesner, 1997, p. 35). Los valores corres- pondientes a 1997 y 2000 son muy cercanos a los promedios, lo que refuerza el carácter atípico del nivel de abstencio-nismo presentado en las elecciones de 2003. CUADRO 1.PARTICIPACIÓN ELECTORAL. MÉXICO 1997-2003 Año de elecciónParticipación (%) 1997 (intermedia)57.72000 (presidencial)63.62003 (intermedia)41.7Fuente: www.ife.org.mx.  que los grupos que sistemáticamente renuncian a participar en las elecciones tienen menor influencia en las decisiones políticas (Lijphart, 1997). Al respecto, existe informacióntanto del ámbito internacional (Tóka, 2002) como específicamente para las eleccionesmexicanas de 2000 (Moreno, 2003b) que señala que la incorporación de los abstencio-nistas a las urnas puede modificar el resultado final en mayor o menor medida. Asimis-mo, el nivel de participación electoral también puede influir en el grado en el que losgobiernos son llamados a cuentas por los resultados de su gestión (Bengtsson, 2004).Finalmente, el abstencionismo también puede ser abordado desde la perspectiva deluso racional de los recursos públicos. En 2003, la autoridad electoral, el poder ejecutivoy los partidos políticos dedicaron enormes esfuerzos y un gasto colosal a la promocióndel voto, en general o por partidos específicos. Se debe tener en cuenta que el número de partidos que compitieron en estas elecciones (11) fue el más alto en la historia electoralreciente de México, y que cada uno de ellos invirtió enormes recursos humanos, logís-ticos y financieros para tratar de movilizar el voto a su favor. El financiamiento públicoa los 11 partidos ascendió a cerca de 458 millones de dólares. Para un total de votos quese aproxima a los 27 millones, cada voto costó al erario unos 17 dólares. En 2000, encambio, el financiamiento público fue de alrededor de 9 dólares por voto. 2 En lo que resta de este trabajo, presentaremos dos aproximaciones al fenómeno de laabstención electoral en las elecciones federales de México en el año 2003. La primera deellas aborda la cuestión desde el análisis agregado. La segunda recurre al análisis indi-vidual. Mostraremos que el análisis agregado es capaz de dar cuenta de aspectos llama-tivos de la elección de 2003, en la medida en la que contradice ciertas teorías aceptadasy algunas regularidades empíricas. Sin embargo, no es capaz de proporcionar una expli-cación dinámica de las posibles causas del aumento en la abstención. Esto nos obliga arecurrir al nivel de análisis individual y a echar mano de un corpus teórico específico.En las conclusiones, presentamos observaciones sobre la interpretación de los resulta-dos agregados a la luz de los resultados obtenidos en el nivel individual. VOL. XIV .  NÚM. 1 . I SEMESTRE DE 2007 POLÍTICA  y gobierno 7 a rtículos 2 Cálculo de los autores basado en datos obtenidos de www.ife.org.mx, a tasas de cambio corrientes.  E L ABSTENCIONISMO EN EL ÁMBITO MUNICIPAL , 1997-2003 Esta sección indaga en los determinantes sociodemográficos de la participación electo-ral en los municipios de México en las elecciones federales de 1997, 2000 y 2003. Estaselecciones fueron conducidas bajo el entramado institucional acordado en la reforma de1995-1996, que separó la estructura de la organización electoral con respecto del poder ejecutivo y creó un órgano jurisdiccional ad hoc  para determinar la legalidad del procesoelectoral (Becerra, Salazar y Woldenberg, 2000), circunstancia que otorga a los datos aquíanalizados un marco común en cuanto a las reglas seguidas para el depósito y conteo devotos.La variable dependiente, en los tres años, consiste en el porcentaje de votos válidoscon respecto al número de votantes registrados en las elecciones para diputado federal, 3 tomando como fuente datos del Instituto Federal Electoral ( IFE ), agregados en el nivelde 2443 municipios existentes en 2000. 4 En 1997, la participación promedio fue de53.72% (D.E. = 11.74); en 2000, de 59.94% (D.E. = 9.5), y en 2003, de 43.24% (D.E. = 12.43). Los tres modelos incorporan las siguientes variables explicativas: 5 grado pro-medio de escolaridad, el ingreso promedio expresado en miles de dólares, población de VOL. XIV .  NÚM. 1 . I SEMESTRE DE 2007 POLÍTICA  y gobierno 8 a rtículos 3 Una alternativa plausible sería medir la participación con respecto a la población en edad de votar. Sin embargo,existen dos motivos para usar como referente a la población registrada. La primera es técnica: los datos del registro elec-toral están disponibles para cada año de medición, mientras que las cifras correspondientes a la población en edad devotar sólo existen para el año 2000, lo que obligaría a realizar estimaciones con riesgos de imprecisión. La segunda ra-zón es de carácter sustantivo. Como se verá más adelante, nos interesan los factores de opinión que motivan a las per-sonas a dejar  de votar. Esto requiere centrarnos en los individuos habilitados, toda vez que los no habilitados carecen dela capacidad para decidir entre participar y abstenerse. Es posible, además, que las causas relacionadas con el registrosean distintas a las asociadas con el abstencionismo voluntario, por lo que los resultados sobre la población en edad devotar pueden ser engañosos. Adiferencia de otros países, en México la proporción registrada con respecto a la pobla-ción en edad de votar es bastante elevada. Se calcula que la cobertura del registro electoral fue de 90.8% en 1997,93.4%% en 2000 y 94.2%% en 2003 (Ordorica y Flores, 2006, p. 3). Por último, hacemos notar que el cálculo de parti-cipación toma como base a todos aquellos que depositaron una boleta en la urna, incluidos los votos nulos y los votos por candidatos no registrados. En ocasiones se toma el voto nulo como un voto de protesta. Sin embargo, la legislaciónes tal que los funcionarios de casilla son instruidos para anular boletas por errores mínimos en su llenado. Es evidenteque en los datos agregados no podemos distinguir cuáles boletas son anuladas por el elector de manera involuntaria ycuáles boletas corresponden al modelo del abstencionismo activo. Por ello, consideramos más adecuado el criterio deabstención como votante habilitado que no se presenta a votar. 4 Puede consultarse una aproximación similar a la que aquí utilizamos en Lehoucq y Wall (2004), en donde, juntocon los factores sociodemográficos, se utilizan variables relativas a las condiciones de la competencia para explicar la participación electoral en el ámbito de los municipios guatemaltecos. 5 En la construcción de las bases de datos utilizadas para las pruebas que se informan en este artículo, los autorescontaron con la invaluable ayuda de Gustavo Ramírez Pedroza.  65 años y más (como corte convencional para establecer la presencia de adultos mayores), población femenina adulta y población residente en localidades con menos de 2500 ha- bitantes, variable que usamos como indicador   proxy de población rural ( vid  . Warman,2001, pp. 32-33). Los tres últimos datos se presentan como porcentaje con respecto altotal del municipio. Todas estas variables fueron obtenidas de los datos del Censo 2000 , publicados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática ( INEGI ). Seincorporan cuatro indicadores de región, codificados como variables dummy . Esto últi-mo bajo el supuesto de que la región da cuenta de (y controla por) otros factores socio-demográficos no contemplados en el modelo. 6 Es importante aclarar que el análisis agregado o ecológico no sustituye a la investi-gación por encuestas en la identificación de electores individuales y sus determinantesmotivacionales. Más bien, en este caso se usa para identificar las condiciones sociode-mográficas en las que la participación global o agregada es mayor o menor. La selec-ción de las variables independientes obedece a dos razones. En primer lugar, se trata dedatos de acceso público y agregados en el nivel de la variable dependiente. En segundolugar, la relación de dichas variables con la participación electoral es intuitivamente ra-zonable y cuenta con una referencia teórica (la “teoría de los recursos”, a la que nos re-feriremos más adelante) a la cual apelar para interpretar los resultados. Los resultadosde cada uno de los modelos se presentan en el cuadro 2.El comportamiento de tres variables permaneció constante en las tres elecciones. La proporción de adultos mayores y el ingreso promedio siempre tienen una relación posi-tiva con la participación electoral en los municipios, mientras que la proporción de mu- jeres siempre guarda una relación negativa. La proporción de población en zonas rura-les tiene una relación positiva con la participación electoral en las dos eleccionesintermedias, mientras que esta relación se invierte en las elecciones concurrentes conlas presidenciales, por lo que es posible atribuir el comportamiento de esta variable afactores relacionados con las campañas por la presidencia. 7 En cambio, la variable rela- VOL. XIV .  NÚM. 1 . I SEMESTRE DE 2007 POLÍTICA  y gobierno 9 a rtículos 6 Los municipios fueron codificados de acuerdo con el estado en el que se localizan. Las regiones son las siguientes:Centro: Estado de México, Distrito Federal, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala. Norte: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas.Bajío-Pacífico: Aguascalientes, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San LuisPotosí, Sinaloa y Zacatecas.Sur: Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.El grupo de control está conformado por la región Centro. 7 Aunque en su estudio sobre las elecciones de 2000, Moreno (2003b) no somete a prueba el efecto de la residencia
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