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El proceso de civilización, descivilización y la regulación de los conflictos. Una mirada desde Elias

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El artículo recorre algunos de los núcleos centrales de dos obras cumbres y complementarias del pensamiento de Norbert Elías: El proceso de civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas y Los Alemanes. El autor entiende a la
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  Prácticas de oficio. Investigación y reflexión en Ciencias Sociales, n° 9, abril de 2012   Publicación del Posgrado en Ciencias Sociales UNGS-IDES El proceso de civilización, descivilización y la regulación de los conflictos. Una mirada desde Elias Verónica Lucía Cáceres Doctoranda en Ciencias Sociales (CONICET/UNGS) Mail: vcaceres@ungs.edu.ar  Introducción En su obra El proceso de civilización , Elias considera cómo a lo largo del tiempo y en la medida en que se monopoliza el poder y el ejercicio de la violencia, se logra un mayor control de las emociones y de los instintos por medio de la “coacción” y la  “autocoacción”  . Desde su mirada,   la   civilización refiere a un proceso de moderación de las costumbres y prácticas de los seres humanos y no a algo que se adquiere en un momento determinado y del cual no se puede retroceder; ya que por ejemplo las cosas que en un momento determinado produjeron civilización, en otro pueden ocasionar un efecto distinto. Es decir, existe siempre la posibilidad latente de perder la civilización, tal como sucedió en el nazismo y es uno de los planteos centrales que el autor sostiene en Los alemanes ,   en donde analiza, a nuestro entender, el complemento o la contracara del proceso civilizatorio. Para el autor, el nazismo implicó la bancarrota de la civilización y el retroceso a la época de mayor barbarie que la sociedad ha conocido. Si bien su análisis deja abierta la posibilidad, siempre presente de una vuelta atrás, tiende a plantear la regulación de los conflictos sociales, vigentes en todas las sociedades, por medio de instituciones fuertes y no su supresión de forma autoritaria, como una de las alternativas para prever el colapso de la civilización. Este trabajo pretende reflexionar sobre las implicancias de su propuesta para lo cual, en primer lugar, se abordan algunas consideraciones sobre el proceso de civilización y del nazismo, su contracara, y en segundo término, se reflexiona acerca de su propuesta de regulación. Del proceso de civilización En la concepción de Elias, la civilización involucra un proceso de larga duración, no planeado, e involuntario de aprendizaje de los seres humanos que se inicia    “en los tempranos días del género humano y ha continuado con reveses hasta el presente” (Elias, 1993: 456). En su gran obra El proceso de la civilización  analiza las causas del cambio estructural, complejo y lento que se desplegó en la Europa occidental entre los siglos XII y XVIII, en cuyo curso se fueron modificando, hacía un mayor control, las emociones y los comportamientos. Su mirada contribuye a la comprensión, entre otras cosas, de la modernización de la vida social, de lo cotidiano, 1  de las maneras y las costumbres. En los términos del autor, el concepto de civilización “resume todo aquello que la sociedad occidental de los últimos dos o tres siglos cree llevar de ventaja a las sociedades anteriores o a las contemporáneas «más primitivas»”. (Elias, 1993: 57) Es decir, expresa la “autoconciencia de occidente”, remite a las particularidades logradas en sus modales, su ciencia y técnica. Sin embargo, sostiene que el concepto no significa lo mismo en los diversos países de Occidente; mientras en Francia e Inglaterra se vincula con el valor que tiene la nación en el progreso de la humanidad, en Alemania la palabra 1  Elias acude a lo que se denomina “cotidiano” a fin de ilustrar el cambio en los cánones que guarda un vínculo indisoluble con otros cambios estructurales de la sociedad, con la división de las funciones, o con los procesos de formación estatal. Es decir correlaciona ciertos cambios en la “economía afectiva”, en la estructura de la personalidad. Ver Elias (1998).  A propósito de Norbert Elias   Publicación del Posgrado en Ciencias Sociales UNGS-IDES   tiene “un valor de segundo grado” y es el concepto de “cultura” el que expresa el orgullo por la “propia esencia”. 2  Si bien, el proceso escapa la planificación “consciente” y “racional” de los seres humanos mantuvo, según Elias, “un orden peculiar”. Dicho orden, que no equivale a armonía, es “más fuerte y más coactivo” y surge de las interrelaciones de los hombres aislados, de sus planes y acciones entrecruzados. El autor señala el entramado de interdependencias que llevó al paso de una sociedad descentralizada, en donde los guerreros dominaban los territorios y en sus manos se encontraba el ejercicio de la violencia, a otra centralizada “más o menos pacificada al interior y armada hacia el exterior”. (Elias: 1993, 50) Es decir, analiza el proceso por el que la coacción, derivada de escenarios competitivos, enfrentó a los señores feudales y ocasionó una reducción de los competidores, hasta la creación de un estado absoluto con el monopolio de la violencia física y de sus aparatos políticos, administrativos y de pacificación. Lo cual afectó “fundamentalmente toda la configuración del individuo, la forma en que le influyen las exigencias y prohibiciones sociales, que modelan el hábito social en cada persona y, en especial también el tipo de angustias que tienen una visión en la vida del individuo”. (Elias, 1993: 51) El proceso de civilización   refiere, entonces, a la modificación de los comportamientos y conductas de los individuos a partir de la incorporación y generalización de mecanismos de    “auto-constreñimiento”. Las interrelaciones configuran formas de actuar que se interiorizan con el paso del tiempo y construyen la estructura psíquica de los individuos. Su análisis liga las formas de comportamiento al tipo de relaciones que los individuos establecen con “otros” y es el conjunto de relaciones lo que forma la sociedad. Es decir, las sociedades “son figuraciones de individuos interdependientes”. (Elias, 1999: 176) 2  El concepto de “civilización” refiere al resultado de un proceso, a los logros y a la actitud de los seres humanos con independencia de si han realizado algo o no. Mientras que el concepto de “cultura” refiere al valor y el carácter de ciertos productos humanos como los libros, los sistemas religiosos, etc. Es decir, diferencia las características propias de grupos. En este punto, cabe destacar el concepto de figuración  como alternativa que, en los términos de Elias, ayuda a “flexibilizar la presión social que induce a hablar y pensar como si “individuo” y “sociedad” fuesen dos figuras no sólo distintas sino además antagónicas” (Elias, 1990a: 156) Para el autor, la figuración da cuenta de los lazos que se dan entre los individuos y que dan forma a una sociedad; implica una mirada que sitúa al individuo como dependiente  de los otros. En este marco, las configuraciones  son construidas, entonces, a partir de la práctica de los individuos en sus relaciones sociales, a lo largo de un proceso histórico que presume dos etapas; la coacción que involucra el cambio en la conducta por miedo a la sanción y la autocoacción en donde se establece un proceso de interiorización de la práctica que se convierte en autocontrol. El cambio en los comportamientos implica una pacificación progresiva en los “patrones de conductas” hacia una mayor auto-regulación frente a los  “otros”. Es decir, en Elias la acción del individuo se regula a partir de la mirada de un “otro”. A su vez, destaca que las relaciones que se dan en las figuraciones  representan tensiones entre las posiciones de los individuos, porque las relaciones no son estáticas. Por lo que se desprende que no hay figuraciones sin antagonismo y que las mismas se caracterizan por tener en su centro “un equilibrio fluctuante de poder”  .  (Elias, 1990b: 158) La perspectiva del largo plazo desarrollada por Elias le permite observar que a lo largo del proceso de civilización hay una transformación cualitativa de la violencia, producto de la centralización del poder y la riqueza, con un incremento de la autocoacción, lo cual brinda mayor previsibilidad en la acción de los individuos. A su vez, destaca la disminución de las desigualdades y contrastes de clase, así como el incremento en las funciones; lo que lleva a un aumento del poder de las clases bajas, las cuales adoptan las costumbres de los estratos superiores; mientras estos últimos se ven obligados a considerar los intereses del conjunto de la sociedad. En muy resumidas cuentas, Elias reflexiona sobre la forma en que se van complejizando las relaciones sociales sin que desaparezca el lazo social. A la pregunta ¿cuáles son los cambios que se producen a  Prácticas de oficio. Investigación y reflexión en Ciencias Sociales, n° 9, abril de 2012   Publicación del Posgrado en Ciencias Sociales UNGS-IDES medida que las figuraciones se hacen más complejas?, responde: por el lado de la psicogénesis, que da cuenta del proceso por medio del cual el individuo introduce los valores que ordenan la sociedad y norman su relación con la otredad, se observa un progresivo paso de la coacción exterior a la autocoación, lo cual hace de los comportamientos de los individuos algo más previsible. Mientras que por el lado de la sociogénesis, que refiere al proceso por medio del cual se reconoce el proceso civilizatorio mediante la cultura, se asiste a procesos de mayor integración de los centros de toma de decisión política, económica y de control del aparto represivo. Sin embargo, Elias no entiende a la civilización como   un punto de llegada, desde donde no se puede retroceder, por el contrario sostiene que es un proceso en movimiento, donde sí se puede retroceder. Es decir, para el autor la civilización  esta siempre amenazada  y existe la posibilidad de experimentar un proceso de descivilización y de barbarie , tal como sucedió con el ascenso de Hitler. La contracara del proceso de civilización: el nazismo A lo largo de Los alemanes ,   Elias lleva adelante “la hermosa tarea” de escribir la biografía de la sociedad alemana. Su mirada, científica  , procura   dar cuenta de las particularidades del modo en que el proceso de civilización se dio en Alemania, a los fines de entender cómo fue posible el retroceso de su sociedad a la “barbarie”. Su mirada de largo plazo le permite observar una configuración  en la que se articulan dimensiones socioestruturales y psicosociales, así como reflexionar en la formación del Estado y su influencia en el carácter de los individuos. En Alemania, la formación de la burguesía, ingeniera del Estado nacional, se dio en forma tardía y como resultado de la guerra en 1870-1871. Por lo que, aún a fines del siglo XIX, las “viejas familias”, con sus costumbres cortesanas, conservaron un lugar predominante en la sociedad al mantener los altos cargos en el gobierno, en el oficio militar y en la diplomacia. En relación con este punto, Elias sostiene que “las buenas sociedades” se constituyen como “correlatos de poder” a fin de mantener su lugar en la cúspide de la jerarquía social “más allá de una generación de individuos, como círculos de relaciones entre personas que pertenecen a dichos estamentos” (Elias, 2009: 61) Para Elias, Alemania atravesó el proceso civilizatorio a contramano con relación a lo que sucedió en las naciones que llegaron a un proceso más acabado de la civilización. Mientras, por ejemplo, en Francia e Inglaterra el poder pasó de los feudos a los príncipes y de los príncipes a los monarcas, en Alemania el poder pasó de los monarcas a los príncipes. Es decir, experimentó una dinámica contraria, a partir de la cual el estado central empezó a parecerse a una amenaza de una entidad superior y no a la consumación de un proceso. Por lo que, mientras en Francia se considera al Siglo XVIII como una de las etapas de mayor desarrollo del arte, las ciencias y de mayor pacificación, en Alemania es una época de  “empobrecimiento” y de “brutalización”. Elias explica que al momento en que en Europa se conforman los estados absolutistas, el imperio alemán comienza a desintegrarse, lo cual contribuyó a generar en los alemanes un alto grado de infelicidad consigo mismos y a que idealizaran al segundo imperio medieval como la época de oro, respecto de lo cual ven la decadencia y desde donde los momentos posteriores aparecen como insatisfactorios. La desintegración se relaciona con las diversas luchas étnicas raciales, entre las que se encuentran las del grupo hegemónico, el germano, con los grupos latinizados; a lo que se sumó entre otras cosas, la dificultad para mantener sus territorios, que fueron invadidos continuamente. Lo cual favoreció la identificación de la sociedad con los valores guerreros y la defensa de los intereses del grupo. La identidad es una construcción histórica y es imposible pensar la identidad del yo sin el nosotros. En la “sociedad de honorables” se distinguía un sector militar y otro civil, y la mayoría de los cargos jerárquicos altos y medios quedaron reservados para la nobleza. A partir de la centralización, los modelos de comportamiento de la nobleza militar fueron impregnados por estratos amplios de la burguesía. Esto modificó los “patrones de comportamiento y forma de pensar” y se  A propósito de Norbert Elias   Publicación del Posgrado en Ciencias Sociales UNGS-IDES   convirtió en un “canon dominante” de la nación. En Alemania, la integración tardía se llevó adelante sobre la base de las “viejas instituciones”, tales como el ejército y las asociaciones estudiantiles. La “sociedad de satisfacción del honor”, que constituye el estamento jerárquico entre 1871-1918, se caracterizó por la estratificación, por la imposición de comportamientos rígidos, formalizados y subordinados al superior. Lo cual se vio favorecido por la implementación del “código de honor” y el desarrollo del duelo, como “funciones correctivas”, tendientes a lograr la uniformidad en la manera de pensar y en los comportamientos de los estratos superiores; facultados para la  “satisfacción del honor”. En este marco, el duelo conforma un tipo de “acción violenta formalizada” y ritualizada, que demanda el control de los sentimientos, y ocupa, a su vez, funciones de “diferenciación” y  “distanciamiento” en los estratos superiores, atenta contra el monopolio del ejercicio de la violencia y refuerza el sentimiento de superioridad de los estratos que se hayan en la cúspide de la jerarquía. Elias afirma que “cuando las personas, en especial durante la juventud, aunque también en una edad avanzada, son insertadas en un aparato social con un grado elevado de formalización que, por una parte, les impone duros sacrificios, pero que a su vez le promete recompensas adecuadas, por ejemplo la conservación de un alto estatus, es fácil que se convenzan a sí mismas de que los sacrificios que deben hacer, que las frustraciones que deben padecer tienen sentido” (Elias, 2009: 130) En este punto, el código de honor tiende a convertirse en una  “segunda naturaleza” donde está permitido, para los miembros de la sociedad, poner al más débil “en su lugar”. A partir de la centralización y hasta la derrota en 1918, Alemania experimentó un período de cierto crecimiento, donde su estrato dominante se mantuvo en la jerarquía social en virtud de diversas guerras ganadas. La derrota “inesperada” afectó uno de los puntos fundamentales en la formación de la personalidad de los individuos: el “orgullo nacional”; lo que para amplios sectores significo el retorno a la “época de debilidad” y se enfrentaron “ante el hecho de que su país ya no era una nación de primer fila ni constituía el centro potencial de un extenso imperio” (Elias, 2009: 346). Por otro lado, Elias rechaza la naturalización de lo que se denomina el  “carácter alemán” así como las explicaciones biológicas y raciales del mismo. Su explicación, evoca al largo plazo  ,  se nutre de la ya citada correlación entre los procesos de sociogénesis y psicogénesis, expuestas en su teoría sobre el proceso de civilización . El autor brinda una serie de explicaciones detalladas de cómo los procesos macrosociales fueron determinando no todo el carácter de los individuos, si no algunos de sus aspectos importantes. Desde su perspectiva, el “carácter nacional” no es una entidad biológicamente determinada, sino que se relaciona con el hecho de que un conjunto de personas han estado sometidas a influencias duraderas a lo largo de siglos. Esto ha ido conformando ciertas peculiaridades en el “modo de sentir”, en los comportamientos, en la forma en que se maneja la propia insatisfacción personal; al punto que el “carácter nacional” surge como la relación común de esos comportamientos, cuando el destino individual se ve atado a lo colectivo, en otras palabras, cuando lo que le pasa a la nación, incide, de algún modo, en el destino individual. Lo cual nos lleva, nuevamente, a una de las ideas centrales del autor: no se puede pensar la existencia de cualquier evento histórico por fuera de los individuos que participan en los mismos y que, a su vez, la existencia de dichos individuos no puede ser considerada por fuera de la sociedad. La correlación entre las estructuras sociales y las de personalidad puede observarse, por ejemplo, mediante la apelación a los símbolos nacionales y el establecimiento de una lengua común. La conformación lenta del “carácter nacional” se vincula, según Elias, con el establecimiento del Estado nacional, basado en el control exterior y no en la “autocoacción”. A partir de lo cual señala que la idea de dejar el control de la propia acción al superior pasó a ser parte del deber; así como el soportar los valores guerreros que se hicieron compulsivos y extensivos sobre todo a las instituciones educativas. Esto puede observarse también en parte de la literatura de la época que alcanza a reflejar cómo se socializaba a los  jóvenes en los institutos en la sumisión, el sadismo, el racismo, etc. Así sucede en la  Prácticas de oficio. Investigación y reflexión en Ciencias Sociales, n° 9, abril de 2012   Publicación del Posgrado en Ciencias Sociales UNGS-IDES novela Las tribulaciones del estudiante Törless,  escrita por   Robert Musil en 1906, que narra la vida de un joven enviado por su familia a un prestigioso instituto donde asistían los altos círculos de la sociedad y que conformaba una carta de admisión para las universidades o el servicio militar. La historia se sitúa en el marco de la decadencia del imperio Austro-Húngaro. Elias acude a las condiciones históricas, a las particularidades que acuña el proceso de civilización en Alemania para explicar la descivilización, y la más profunda  “regresión a la barbarie”, acaecida entre las décadas del ‘30 y ‘40. Las experiencias de desintegración y la imagen que tenían los alemanes de sí mismos, como personas  “incapaces de vivir sin discordias” se manifestó en el deseo de un “líder fuerte” que los llevara a la unión. En los términos del autor, el exterminio de los judíos se basó en una  “creencia arraigada” de la superioridad de la raza aria, lo cual demandaba de pureza racial, para lo que “era preciso expulsar, y de ser necesario, eliminar a los grupos inferiores y antagónicos que pudieran perjudicar a esa raza mediante el mestizaje, y sobre todo a las personas de srcen judío” (Elias: 2009, 315). Los principales ejes del programa nacionalsocialista, la “pureza racial” y la eliminación de los “grupos inferiores”, se sustentaron en el abandono del autocontrol que contenía la violencia; la acción se vio motivada en una creencia arraigada y no obedeció fines “racionales”. El problema entre los judíos y alemanes puede ser analizado bajo la teoría de Elias sobre las relaciones entre establecidos y marginados. El autor explica que un grupo de marginales, excluido de la participación de las instancias de toma de decisión, estigmatizados y menospreciados, son tolerados por los grupos dominantes mientras se mantengan en el lugar inferior que se les asigna y su comportamiento sea de sumisión. La tensión se incrementa cuando los miembros del grupo marginal pretenden “equiparación legal y social”  . En el caso de los judíos alemanes eran considerados personas de menor valor y  “carentes de la virtud humana superior”. 3  Sin 3  Para ampliar la teoría sobre los establecidos y marginados, ver Elias (1998). embargo, ellos se reivindicaron en igualdad con el resto. Dicha actitud, señala Elias, ya no pudo ser soportada por el grupo   que se considera superior   luego de la derrota de 1918, cuando su propia identificación, siguiendo a Brubaker y Cooper, 4  “fue menos segura”. Con la asunción de Hitler y la puesta en marcha de su programa, los    judíos pasaron a ser privados de su germanidad y  “luego de su humanidad”, al ser considerados  “la traba esencial para la regeneración del pueblo alemán”, por lo que todas las crueldades cometidas contra ellos encontraron justificación. Chartier tomando a Elias sostiene que el ejercicio de una autoridad arbitraria sobre “las victimas odiadas y estigmatizadas, negadas de su condición de seres humanos, era para numerosos alemanes una manera de afirmar su pertenencia a una humanidad superior y de volver así tolerable su sumisión, a veces dolorosa a la autoridad”. (Chartier, 1999: 201). Para el autor, el odio a los judíos se enmarcó en el “rechazo amargo de su propia inferioridad”, por lo que descargaron su ira contra un pueblo que consideraban más débil y a quienes responsabilizaron de todos los males. Elias da cuenta de la formación de un súper yo, irregular e incompleto, de manera que los esquemas psíquicos entraron en conjunción con la lucha de clases. De un súper yo que no reprime los sentimientos, muy fuertemente, en un momento de ascenso de lucha de clases, lo que da por resultado una estructura estatal autoritaria así como los horrores que siguieron. (Elias, 1995) Para Elias, el genocidio llevado adelante por el nacionalsocialismo combinó una estrategia político-militar “irracional” con un aparato “racional de planeación y control” del exterminio de seres humanos. (Elias, 1998). Para el autor, el proceso si bien pudo ser previsto, 5  los “sistemas conceptuales”, las convicciones y demás disposiciones dejaron a 4  Brubaker y Cooper (2002) postulan que “identificación” más que identidad, permite dar cuenta de la dinámica que está permanente implicada en los procesos sociales. 5  Hay que aclarar que desde el planteo de Elias, que algo sea previsible no quiere decir que sea inevitable, lo inevitable es que no se vea, no se anticipe las tendencias.
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