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Modernidad y abstracción

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Todo periodo histórico se caracteriza por unas condiciones económicas, políticas, sociales y culturales. Para entender la Modernidad necesitamos entender cuales son los cambios que se producen en el cambio del siglo XVIII al siglo XIX presenta en
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  V’ctor M. Hern‡ndez Gonz‡lez Modernidad y abstracci—n Todo periodo hist—rico se caracteriza por unas condiciones econ—micas, pol’ticas, sociales y culturales. Para entender la Modernidad necesitamos entender cuales son los cambios que se producen en el cambio del siglo XVIII al siglo XIX presenta en estos aspectos. La modernidad no puede ser comprendida sin tres elementos que coexisten y que se consolidan a partir de hechos que ocasionan un cambio brusco en la sociedad. La Democracia, fruto de diferentes cambios sociales acabar‡ de imponerse con la Revoluci—n Francesa, con esta ruptura se encamina el abandono de las monarqu’as absolutas, estableciŽndose la democracia parlamentaria que lentamente dar’a los mismo derechos a todos los ciudadanos. Socialmente la distribuci—n de clases sufre un gran cambio, la aparici—n de la clase burguesa, esta nueva clase ostentar’a a todos los poderes y por ello se la puede posicionar detr‡s de todos los grandes cambios de la Žpoca. La tercera transformaci—n y la que mayores modiÞcaciones provocar’a, el capitalismo de mercado, promovida principalmente por las consecuencias de la Revoluci—n Industrial. La Modernidad no puede ser entendida sin su relaci—n con el Capitalismo. M‡s all‡ de ser un cambio econ—mico, el Capitalismo impuso cambios en todos los aspectos sociales, su funcionamiento econ—mico imperfecto basado en revoluciones, por el que se desarrolla un ciclo continuo de crisis da lugar a una sensaci—n de constante cambio en el que el pasado parece siempre algo lejano viviendo en lo nuevo constantemente. Esta caracter’stica se har‡ presente especialmente en la segunda fase del capitalismo desarrollada despuŽs de la Gran Guerra, basado en el consumo y en el sistema del libre mercado. Frente al capitalismo previo a la Gran Guerra centrado en la producci—n en cadena (fordismo).La suma de Capitalismo y el Romanticismo da lugar a una nueva forma de entender el arte destinado al mercado y al gran pœblico. Se abandona el arte como trabajo para un comitente, esto no dejaba el arte ser el resultado de la expresi—n del artista sino un acuerdo con el comitente. Con el Romanticismo nace el concepto de creatividad, se aporta valor a lo que piensa y es capaz de crear y expresar el artista. Tanto del los conceptos de creatividad como de srcinalidad se crea la idea de ÒgenioÓ. Previo a la Modernidad el arte estaba reservado al poder como parte de sus atributors, esta tenia el  V’ctor M. Hern‡ndez Gonz‡lez papel de representaci—n del poder, sin embargo, el arte pierde su funci—n social. Tras los procesos de transformaci—n social se consolida lo que se conoce como la autonom’a del arte, vinculado directamente con su mercantilizaci—n.El capitalismo sin embargo ha evolucionado y a medida que se desarrollado a seguido una tendencia a abandonar lo material, el rasgo deÞnitorio del capitalismo "posmoderno", es la mercantilizaci—n directa de la experiencia misma: lo que se est‡ comprando en gran masa en el mercado no son productos (objetos materiales) sino experiencia - comida, comunicaci—n, consumo cultural, participaci—n en un estilo de vida. Los objetos materiales sirven s—lo como sostŽn para esta experiencia. A pesar de que por naturaleza el capitalismo tiene una necesidad de la existencia de la propiedad privada como un elemento cuantiÞcable , como el dinero, en el capitalismo que estamos experimentando esta necesidad se complica por la abstracci—n de lo considerado como propiedad privada, la conectividad y el acceso a los servicios y experiencia los que empieza a convertirse en la moneda de cambio.A medida que el Capitalismo cultural domina m‡s la econom’a, los bienes se convierten en un mero sostŽn. Pierden su importancia material y asumen una importancia simb—lica. Se vuelven menos objetos y m‡s herramientas para facilitar la representaci—n de experiencias vividas. Su signiÞcado se abstrae. Este proceso de abstracci—n es f‡cilmente comparable con el del dinero, como dispositivo que representa el paradigma de la abstracci—n fruto del capitalismo, pudiendo ser la representaci—n de una propiedad que es en si misma una abstracci—n. Lo abstracto se opone a lo concreto, pero no como absolutos sino como dos extremos de una escala. Se trata de un problema de grados y de relatividad. Nuestra realidad esta repleta de abstracci—n desde los elementos mas b‡sicos como el lenguaje. El habla nos aleja del aqu’ y ahora y nos permite proyectarnos en el pasado o el futuro, a diferencia de el resto de animales que viven en un continuo, sin capacidad de dejarse del instante que viven. La escritura es por tanto una abstracci—n aœn mayor pues es una convenci—n del habla. Las matem‡ticas son una abstracci—n por encima de la escritura, pues aunque son una convenci—n de un lenguaje este lenguaje habla de una abstracci—n en si mismo.Abstraerse es alejarse de la realidad del cuerpo, as’ los desplazamientos son un ejercicio de abstracci—n, desde el mas concreto, como caminar, se van volviendo mas abstractos  V’ctor M. Hern‡ndez Gonz‡lez en relaci—n con la velocidad, el moviendo o la maquina que se utilice. El movimiento en una bicicleta es mas abstracto que el de caminar por la geometr’a que impone sobre el cuerpo la acci—n del pedaleo, sin embargo es mucho mas concreta que el que experimentar’amos en un coche o un tren en el que el cuerpo se desplaza sin moverse en absoluto, suponiendo un alejamiento de la realidad del cuerpo inmensa.Lo que separa lo concreto de lo abstracto es un problema de distancia. Distancia del cuerpo. Solo se puede experimentar lo concreto con el cuerpo. Por esto generalizar es abstraerse y particular es concreto.La vida en la Modernidad se abstrae. El modo de vida se ha abstra’do del que un d’a fuera. Una vida n—mada supone una vida concreta sobre la tierra, a diferencia de la vida moderna en la que el cubo, geometr’a pura, es la base de nuestra forma de habitar, y por tanto abstracci—n. El suelo se ha convertido en solar lo que lo convierte en un plano, un elemento matem‡tico. La forma de ediÞcar no se adapta al suelo sino que al aplanarlo y adaptarlo,lo abstrae. Esta forma de habitar se relaciona directamente con el funcionalismo que habla de la m‡quina de vivir. Usando el bloque como forma base forma desde esta forma geomŽtrica b‡sica un puzzle donde vivir. El funcionalismo habla de la utilidad como lo m‡s bello lo que lo lleva a la estŽtica, y por tanto al arte.El arte en la Modernidad se nutre de la experiencia cotidiana, es una formalizaci—n de las experiencias mundanas, el teatro por ejemplo, juega con las formas de los papeles que podr’amos encontrar en la vida cotidiana. Es un problema de formas, formas que aplicamos en la vida ordinaria al organizar la forma de comer o la forma de elaborar una conversaci—n, el artista crea estas formas de una forma especializada. Por tanto si lo cotidiano tiende a lo abstracto es l—gico que el arte que trata lo cotidiano tambiŽn lo haga.Abstraerse es alejarse. Todo aquello que se aleja de la experiencia corporal se abstrae del mundo, As’ cuando Nadar fotograÞaba desde un globo la vista aŽrea de Par’s estaba abstrayŽndose pues recordaban a un plano, formas geomŽtricas.A medida que la Modernidad avanza y evoluciona, la sociedad se abstrae en mayor medida, y el arte lo reßeja. Solo estos cambios pod’an hacer dar en el siglo XX los movimientos art’sticos que ha dado. Mondrian redujo la pintura a ls elementos primarios. La l’neas rectas, ‡ngulos rectos y los colores planos. Pintando ret’culas, un elemento que  V’ctor M. Hern‡ndez Gonz‡lez gana importancia en el siglo XX. Malevich creas ÒCuadrado NegroÓ, la m’nima expresi—n e un cuadro, representa la superÞcie de representaci—n, evidenciando el espacio de creaci—n no objetivo sino como parte de n mundo abstra’do. La obra de Malevich impulsa muchas vanguardias del siglo XX que siguen su linea de abstracci—n, encontrando as’ obra como las esculturas de Tatlin formada a partir de la intersecci—n de planos, la fotograf’a de Paul Strand que reßeja el contraste entre el ser humano y la abstracci—n que suponen sus creaciones o la cabeza mec‡nica de Haussmann que evidencian la alineaci—n de la persona por la cadena de trabajo y la sociedad capitalista de consum
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